martes, 29 de marzo de 2016

Mitos y Leyendas de Costa Rica

Cuenta la leyenda que era una joven campesina que deja su pueblo y viaja a la ciudad. Allí, comenzó a imitar las extravagantes maneras de la aristocracia josefina, y al poco tiempo, quedó embarazada. Cerca de nacer el niño o niña, lo abortó y lo lanzó a un río. Arrepentida por la pena de la muerte de su hijo, vaga por 
todo el cauce del río, en busca del niño que abandonó, al que nunca encontrará. Se dice que no sabe que ya murió. Va errante y llorando a lo largo de ríos, lagos, lagunas o incluso charcos, por cualquier lugar donde hay agua, persiguiendo al alma de su hijo, pero cuando lo va a rescatar de                                                                                            las aguas, este desaparece.


Fue el tercer hijo, era un parrandero y vago de un gamonal de Escazú. Siempre echado de día, en las noches envolvía un yugo en cobijas, lo ponía en la cama y se escabulla a parrandear. El padre furioso, y los hermanos no mucho menos, le llevaron casi a la fuerza al monte, a "tapar" frijoles. Apenas llegó a la finca se echó a sestear. Entonces ocurrió: el padre le maldijo: "Echado y a cuatro patas seguirás por los siglos de los siglos, amen". Y súbitamente se transformará en ese perro grande, adusto, flaco, erizo que trota al lado de los parranderos que viven lejos y les acompaña con su trotecillo ligero, triste y advertidor".

"Ah ¿No has oído su aullido venteando la muerte entre los alarmantes cipreses de los cementerios aldeanos? El oye el pasar de las almas que se van, el vuelo de las ráfagas del purgatorio y el aletear del Ángel del Misterio".

La Tzegua, es un personaje de una leyenda típica en Centroamericána, su origen es mesoamericána, y esta habla de un ser espectral que se aparece por las noches a los que pasan por los caminos solitarios en la forma de una mujer muy hermosa, a los cuales solicita ayuda para que la lleven a algún poblado cercano. Una vez que la criatura ha subido al caballo (o vehículo, en versiones modernas), se transforma en un ser horripilante con la cabeza de una calavera de caballo, con la apariencia como si estuviera en estado de putrefacción.

El mito de la Cegua tiene un origen común y está relacionado con el mito de la Siguanaba